domingo, 8 de agosto de 2010

Entomólgo final (de cómo murieron los insectos)

En la madrugada de los insectos, el lago quedó seco porque dentro de él se arremolinaban millares de flagelados que se afanaban en romper la capa de alas que cubría la suberficie. Querían ver la luz. No llegaron a enterarse de que aquello que los sepultaba era el lecho donde caían en espiral los cadáveres de suspadres luego de haberse quemado por haber volado demasiado cerca de la luz.
Siguió a esto el más silencioso de los amaneceres, porque no hubo más zumbidos y hasta los pájaros callaron ante la desesperanza del hambre futura. Entonces estuviste por fin tranquila y te echaste a dormir con un brazo cubriéndote los ojos, ignorando la inminente proximidad de la sed, extasiada por el bendito y súbito silencio, cuyo mayor prodigio fue espantar el insomnio y abrir ante ti la puerta del mundo de los sueños.
¿Qué ibas tú a saber que el bendito silencio y la profana sepultura de lo que murió en el lago iba a matar al mundo entero? Tu cerraste la puerta tras de ti y tampoco llegaste enterarte que no iba a volver a abrirse: para ti ni para nadie; para entrar o para salir.